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«Nuestra historia pesa, pero también impulsa»

Javier Bañales repasa en Radio Haro el 130 aniversario, nuevos vinos, espacios renovados y el futuro de Rioja: «Tenemos 130 años, pero estamos más vivos que nunca»

19 Oct 2025 |

130 años después, seguimos en movimiento: espacios renovados, nuevos vinos, reconocimientos y una visión clara de Rioja. Entrevista emitida en Radio Haro que puedes escuchar completa aquí.


Javier Bañales repasa, en una entrevista con Radio Haro, un año especial: 130 aniversario, Wine Bar y tienda renovados, La Centenaria y Conzia como novedades y un nuevo impulso al enoturismo y a la experiencia en bodega.

Este 130 aniversario lo habéis celebrado “en casa”, pero con muchas novedades. ¿Cómo lo habéis enfocado realmente?
Ha sido un año muy emocional y, a la vez, muy práctico. Empezamos el 1 de febrero con un encuentro interno para la gente de la bodega, porque para nosotros tenía sentido comenzar por dentro. A partir de ahí, priorizamos decisiones con impacto real en la experiencia: la reforma completa del Wine Bar y de la tienda, que hoy son espacios mucho más cómodos y pensados para cultura de vino, no solo para vender. Y todo con un tono cercano: menos “gran evento”, más hacer bien lo que somos y compartirlo.

¿Qué hitos de producto destacarías dentro del aniversario?
Dos, muy simbólicos. Por un lado, La Centenaria, un vino de viña plantada en 1921 en Haro, con añada 2022, que conecta con la memoria de la bodega y la lleva al presente. Por otro, el vermut Conzia, que se ha convertido en un icono por su elaboración cuidada y su capacidad para beberse ahora o guardarse. Son dos maneras distintas de decir lo mismo: respetar el origen sin dejar de avanzar.

Más allá de los vinos, se os ha visto con muchos profesionales de fuera. ¿Qué habéis hecho en prescripción e internacional?
Hemos organizado misiones inversas y recibido sumilleres de primer nivel que han venido a Haro a conocer la casa y catar con nosotros; por ejemplo, un grupo importante de Nueva York. Este tipo de visitas ayudan mucho porque permiten contar el proyecto con tiempo, en bodega, y no solo en ferias. También hemos trabajado con prensa especializada e influencers que buscan historias sólidas detrás de los vinos.

Vuestro 125 aniversario coincidió con la pandemia y no pudo celebrarse como tocaba. ¿Ha influido esa espina en 2025?
Sí, claro. Teníamos la sensación pendiente de celebrar, pero bien: con sentido y sin artificio. Por eso hemos dosificado acciones y seguiremos hasta febrero. Preferimos que cada paso sea coherente a tratar de concentrarlo todo en un fin de semana.

En el capítulo de reconocimientos, el año ha sido potente. ¿Qué ha pasado con Hinia y Colección Familia?
En la cata Drink Business Masters, que se hace a ciegas por Masters of Wine, nuestro Hinia Blanco Reserva 2021 fue elegido mejor Rioja del año, y el Gran Reserva Colección Familia obtuvo medalla de oro. Son alegrías que llegan cuando el trabajo está bien enfocado. Además, la presencia de Álvaro Martínez en Master Winemakers 100 nos da visibilidad como equipo y refuerza la idea de que en Martínez Lacuesta hay un proyecto de largo recorrido.

Decís mucho “apuesta por el valor”. ¿Cómo se aterriza eso en una bodega clásica?
Para nosotros significa no jugar a volumen ni a economías de escala. Valor es identidad, finura, respeto por el tiempo y un estilo reconocible en copa. Tenemos 130 años y eso te exige disciplina: hacer las cosas bien, aunque sea más despacio, y aceptar que el retorno no siempre es inmediato. Pero cuando llega, llega sólido.

Has definido vuestra estrategia como un “regreso al futuro”. ¿Qué hay detrás de esa frase?
Volver a los valores de 1895 que nos hicieron avanzar: curiosidad, audacia y oficio. Aquella primera generación viajaba, aprendía y probaba. Nosotros tenemos la obligación de estar a esa altura con los medios actuales: escuchar el viñedo, ser meticulosos en bodega y explicar sin grandilocuencias por qué hacemos las cosas como las hacemos.

¿Cómo ves a Rioja ahora mismo?
Muy dinámica. Convivimos proyectos que reinterpretan viñas viejas con una mirada actual y, a la vez, un refuerzo del Rioja clásico: vinos finos, equilibrados, con un lenguaje que no pasa de moda. Esa diversidad es una fortaleza si la contamos bien. El reto es ordenar el mensaje para que cada público encuentre su puerta de entrada.

¿Y qué aprendemos de otras denominaciones que están trayendo nuevos consumidores?
Que lo importante es acoger y educar. Zonas como Ribera del Duero han sumado gente al vino, y a muchos de ellos les acaba interesando la elegancia y la finura de Rioja. Debemos estar preparados para recibirlos: segmentar, adaptar el tono y cuidar la primera impresión. Si lo hacemos bien, se quedan.

Si tuvieses que trazar la hoja de ruta del sector en tres ideas…
Paciencia, estrategia e intensidad. Paciencia para respetar el tiempo del vino; estrategia para no perdernos con modas; e intensidad —o hambre, si quieres— para salir, viajar, presentar y defender Rioja donde haga falta. Es un trabajo de fondo.

¿Qué papel queréis jugar desde Martínez Lacuesta en ese escenario?
El que venimos jugando desde 1895: ser referencia en vinos finos de Rioja, clásicos en movimiento. Seguir evolucionando sin perder el origen, con vinos que hablen claro en la copa y con una forma de comunicar honesta, centrada en lo que importa.


Desde Haro, donde comenzó a escribirse la historia del Rioja, seguimos mirando adelante con las mismas claves: oficio, tiempo y coherencia.

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