Un año para mirar atrás… y seguir adelante
2025 ha sido para Bodegas Martínez Lacuesta un año para detenerse, mirar con perspectiva y confirmar que el camino recorrido sigue teniendo sentido.
31 Dic 2025 | Martínez Lacuesta
2025 ha sido un año especialmente significativo para Bodegas Martínez Lacuesta. Un año para detenerse, mirar con perspectiva y confirmar que el camino recorrido sigue teniendo sentido. No tanto por la acumulación de hitos, sino por la coherencia con una forma de hacer que se mantiene intacta desde hace más de un siglo.

El eje central del año ha sido la celebración de nuestro 130 aniversario. Una cifra redonda que no hemos entendido como un punto de llegada, sino como una reafirmación. Celebrar 130 años no consiste solo en recordar el pasado, sino en demostrar que la historia sigue viva cuando se apoya en decisiones presentes.
La celebración ‘institucional’ fue un acto íntimo casi en familia a la que a lo largo del año se han sumado encuentros con distribuidores y profesionales. Todos los actos celebrados a lo largo del año han servido para poner en contexto una trayectoria ligada a Haro, al origen del Rioja y a una manera muy concreta de entender el vino. 2025 fue también el año de inauguración de nuestra nueva tienda y wine bar con la intención de ofrecer siempre un mejor servicio a quienes nos visitan.

Junto al aniversario, 2025 ha sido también un año de reconocimiento al trabajo bien hecho. Las puntuaciones obtenidas en guías y catas internacionales —Tim Atkin, Falstaff, Guía Peñín— han vuelto a situar a varios de nuestros vinos y vermuts en posiciones destacadas. A ello se suma uno de los hitos más relevantes del año: en la cata Rioja Masters de The Drinks Business, nuestro HINIA Blanco fue reconocido como el mejor vino de Rioja en términos absolutos, un reconocimiento excepcional que refuerza el trabajo realizado en una categoría históricamente exigente y confirma la vigencia de nuestra forma de entender los grandes blancos de Rioja.

Dentro del mundo del vermut, el año ha tenido un protagonismo especial. El Vermut Reserva ha vivido un momento clave, con nueva imagen, medallas y puntuaciones que lo consolidan como uno de los grandes vermuts del panorama actual. Un producto que resume bien nuestra filosofía: dignificar una categoría desde la crianza y la paciencia.
El aniversario ha sido también el marco elegido para presentar dos lanzamientos muy significativos. Por un lado, La Centenaria, un vino nacido de una viña histórica y concebido como homenaje al tiempo y a la continuidad. Un vino que prácticamente ha vivido sus primeros meses de forma casi inédita pero que ha conseguido llamar la atención de gran parte de la crítica, que le ha reservado excelentes puntuaciones. Por otro lado, Conzia, una edición muy especial dentro del universo del Vermut Lacuesta, elaborada desde el máximo respeto a la tradición, con una mirada ambiciosa y de largo recorrido. El vermut también ha sido el protagonista de diversas ediciones de La Cata del Tesoro, una experiencia de gran acogida que suponía una auténtica inmersión en el mundo, la historia y la filosofía de una bebida que, sin lugar a dudas e igual que el vino, nos hace mejores personas.

A lo largo de 2025 hemos seguido compartiendo reflexiones que forman parte de nuestro ADN: el valor del tiempo en la elaboración de grandes vinos, el papel de Haro como cuna del Rioja, la vigencia de los vinos clásicos o la necesidad de defender una identidad propia sin caer en modas pasajeras. Artículos, catas especiales —como las catas underground—, reconocimientos en enoturismo y distintas acciones culturales como el hermanamiento con Jerez han ido completando un calendario diverso, pero coherente.

Cerramos 2025 con la sensación de haber vivido un año intenso, exigente y honesto. Un año que no ha ido de hacer más, sino de hacer mejor. Porque si algo nos ha enseñado el tiempo es que la verdadera relevancia se construye con el paso del tiempo.