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Imagen de la época con Martínez Lacuesta y su lucha contra los Puertos Francos.

Félix Martínez Lacuesta y la primera gran defensa del vino de Rioja

En 1915, Félix Martínez Lacuesta lideró la primera gran defensa del vino de Rioja frente al riesgo de falsificaciones en los puertos francos. Su intervención marcó el camino hacia la creación de la Denominación de Origen y el Consejo Regulador.

16 Jun 2025 |

A veces, las grandes historias del vino no se escriben en bodega, sino en los despachos, en los periódicos o en un teatro lleno de viticultores. En 1915, Félix Martínez Lacuesta protagonizó uno de esos momentos decisivos: logró frenar una ley que habría permitido falsificar vinos de Rioja en los puertos francos. Su defensa del origen, del nombre y del futuro del Rioja fue el primer paso hacia una conciencia colectiva que, una década más tarde, daría lugar a la Denominación de Origen. Esta es la historia de aquel gesto fundacional.

En los primeros años del siglo XX, España buscaba fórmulas para reactivar su economía tras la pérdida de las colonias. Una de ellas fue la creación de zonas francas: espacios exentos de impuestos junto a puertos estratégicos como Barcelona o Bilbao. Lo que parecía una oportunidad, suponía un grave riesgo para el vino de Rioja: en estos depósitos se permitiría mezclar vinos nacionales con otros de procedencia desconocida, favoreciendo a los grandes comerciantes que podrían “fabricar” Rioja o Jerez sin control de origen.

Félix Martínez Lacuesta, entonces presidente de la Diputación de Logroño y figura destacada del Sindicato de Exportadores, alzó la voz contra este proyecto. Inició una campaña nacional en prensa bajo el lema “Hay que gritar” y escribió un informe que remitió al Parlamento alertando de los peligros de incluir al vino en esa ley. En enero de 1915 convocó en el Teatro Bretón una gran asamblea de exportadores, cosecheros e industriales de toda la región y de provincias vecinas. De allí salió un telegrama urgente al presidente del Consejo de Ministros, Conde de Romanones, exigiendo la exclusión de los vinos del régimen de franquicia.

La presión dio sus frutos. El vino quedó fuera del proyecto de puertos francos y se evitó así que se pudiera falsificar Rioja en zonas portuarias. Aquel logro no fue menor: fue la primera vez que se defendía el origen como valor irrenunciable. Esa semilla creció en 1925 con la creación de la Denominación de Origen Rioja y un año más tarde con el nacimiento del Consejo Regulador.

El Senado excluye al vino del proyecto de Puertos Francos.
El Senado excluye al vino del proyecto de Puertos Francos.

El homenaje a Félix fue masivo. En abril de ese mismo año, más de 700 personas acudieron en tren desde Haro y otras localidades al frontón Beti-Jai de Logroño. El banquete, entre vítores, bandas de música y discursos, se convirtió en una fiesta popular en defensa del vino y de quien lo había defendido. Félix rehusó el regalo de una pluma de oro y pidió que el dinero recaudado sirviera para crear un fondo de exportación para frutas y verduras riojanas.

Banquete en Honor a Félix Martínez Lacuesta por su decidida defensa del Rioja.
Banquete en Honor a Félix Martínez Lacuesta por su decidida defensa del Rioja.

Hoy, cien años después, la historia del vino de Rioja no puede entenderse sin ese gesto de valentía. Porque hubo un tiempo en que Rioja aún no era una denominación, pero ya tenía quien la defendiera como un símbolo colectivo.

Tienes más información en las páginas 58 a 67 del libro Martínez Lacuesta 1895–2020. 125 años de una bodega familiar. José Luis Martínez Lacuesta.
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