Javier Bañales: «Para ser un gran clásico primero hay que ser un gran joven»
Tradición activa, marcas que se mueven y vinos que no esperan. En esta segunda parte, Javier Bañales defiende el valor del equilibrio y la emoción como brújula para hacer y disfrutar el vino.
06 Jul 2025 | Martínez Lacuesta
En esta segunda parte extraída del podcast Sólido y Líquido, Javier Bañales profundiza en el papel del dinamismo dentro de las bodegas históricas y lanza una llamada a descubrir sin prejuicios. Tradición y emoción van de la mano en una forma de entender el vino que no busca la inmediatez, sino la verdad.
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Para ser un gran clásico, antes hay que haber sido un gran joven

Yo ya he trabajado en tres bodegas familiares y aunque parece que hay más inmovilismo en este tipo de bodegas, la verdad es que muchas veces son bodegas súper dinámicas. Hay que revolucionar a veces un poco el gallinero y tiene que venir alguien de fuera para ver cosas que desde dentro, desde una forma más romántica o por cariño, a veces no se aprecian.
Rodeándote de buenos profesionales y siendo permeable a las tendencias se pueden crear revoluciones necesarias, revoluciones que muchas veces marcan la tendencia para seguir siendo clásicos. No te puedes dormir porque 130 años, que son los que tenemos nosotros, no son nada en historia. Lo son para hablar de nuestra historia, pero muchas veces de lo que hay que hablar es de en qué nivel de activación están los proyectos.
La historia per se no es sexy; la historia activa y entrañable, esa sí que lo es. Te invita a acercarte a una bodega como la nuestra que fue parte muy activa de la creación de la denominación. Primero fueron las bodegas y luego las denominaciones. La única forma de llegar a ser viejo es ser un gran joven y teniendo frescura y juventud es la única forma de que tú consigas perpetuar todo esto. Los vinos son longevos porque tienen frescura, porque tienen acidez, porque tienen vitalidad. Una bodega clásica es lo mismo, tienen que seguir manteniendo esos flashes y no quedarse ancladas. Tienen que tener esos momentos activos de chispa, de innovar, de salir un poco de su confort. Eso es lo que nos mantiene vivos.
Hay que abrir más botellas y dejar fuera los prejuicios

Yo sigo animando a todo el mundo a que no esperemos una mejor ocasión para tomar un vino, porque nunca llega. Los grandes vinos, las grandes experiencias se acumulan en la memoria. Si alguien tiene que guardar, lo guardaremos nosotros. Simplemente animo a que la gente siga teniendo ese espíritu, inculcar ese espíritu de descubrir, de viajar a través de los vinos, de no beber siempre lo mismo.
Eso es súper aburrido. Y de dar oportunidades a todo. Y esto es aplicable a otras muchas más cosas. Un día podemos estar viendo una exposición de grafitis y mañana podemos ir a ver un cuadro de Goya. Y en ambas ocasiones disfrutar.
Creo que lo que tenemos que hacer es tener la sensibilidad para ir descubriendo, tener la incertidumbre de a veces descubrir y de equivocarte. Equivócate con poco dinero, pero equivócate, porque es la única forma de disfrutar y de conocer cosas. Y sobre todo fuera prejuicios en todos los aspectos de la vida, pero especialmente en el vino. Yo creo que hay una cosa, yo no odio muchas veces nada, pero sí que es verdad que me pone muy nervioso el tema de los prejuicios, ¿no? De las casillas y chalecos que han puesto determinadas cosas.
Abrámonos un poco y disfrutemos y descorchemos.